Aunque en esta vida no tengo riquezas
sé que allá en la gloria tengo una mansión.
Cual alma perdida entre la pobreza;
de mí, Jesucristo, tuvo compasión.
/¡Más allá del sol…!
¡Más allá…! ¡Más allá…!/(2)
¡…yo tengo un hogar,…! ¡…hogar, [un] bello hogar!
¡Más allá del sol…!
Así, por el mundo, sigo caminando;
de penas rodeado y de tentación.
Pero a mi lado viene, consolando,
mi bendito Cristo en la turbación.
A los pueblos -todos- del linaje humano
Cristo quiere darles plena salvación.
También una casa -para cada hermano-
fue a prepararles en la Santa Sión.






Sobre esta canción
En pocas palabras, ¿de qué trata esta canción?
La canción expresa la esperanza cristiana en la vida eterna y en la recompensa celestial, incluso cuando se carece de riquezas en esta vida. Habla de la compasión de Jesucristo hacia los que sufren y la promesa de una morada celestial para todos los creyentes. También se refiere al consuelo que Cristo ofrece durante las dificultades terrenales y la salvación que quiere dar a toda la humanidad.
¿En qué tiempo litúrgico es conveniente cantarla?
Esta canción es apropiada para el tiempo Ordinario, pero también podría ser significativa en Cuaresma o Adviento debido a su enfoque en la esperanza, el consuelo y la redención futura.
¿Para qué momento de la misa es adecuada?
Es adecuada para momentos de acción de gracias después de la Comunión, o incluso como canto final para despedir a la asamblea con un mensaje de esperanza en la vida eterna.
