En siete días creó Dios al mundo.
Adán pecó y perdió el cielo.
Jesús vino a redimirnos;
murió en la cruz y nos salvó.
¡Den gloria a Dios!
¡Den al Señor sus alabanzas!
¡Denle poder,…!
¡Denle poder, honor y gloria!
¡A una voz…!
¡A una voz: canten
un himno al Señor!
A Moisés le dijo: “Haz mi pueblo libre;
Yo seré tu guía. ¡Siempre sígueme!”
Salidos (ya) de Egipto y el mar pasado
cantaron y bailaron; se llenaron de júbilo.
Jesús dijo a Pedro: “¡Ven, te llamo!
El camino es largo; más iré contigo.”
Pedro respondió: “¡Soy un pecador!”,
tiró sus redes y hacia el Señor corrió.
¡Entrégate hermano al Señor Jesús;
Él te ama aunque seas pecador!
Él pagó el precio de tu salvación
y ahora eres una nueva creación.






Sobre esta canción
En pocas palabras, ¿de qué trata esta canción?
La canción relata la historia de la creación, la caída del hombre, y la redención a través de Jesucristo. Hace referencia a episodios bíblicos clave, como la liberación del pueblo de Israel a través de Moisés y el llamado de Pedro por parte de Jesús. Termina con una invitación a entregarse a Jesús, quien ofrece una nueva vida a pesar del pecado.
¿En qué tiempo litúrgico es conveniente cantarla?
Esta canción es adecuada para el Tiempo Ordinario, pero también puede ser relevante durante Cuaresma o Pascua, cuando se reflexiona sobre la redención y la nueva vida en Cristo.
¿Para qué momento de la misa es adecuada?
Podría cantarse como canto de entrada para animar a la asamblea desde el inicio, o durante el Rito de Comunión, ya que invita a la conversión y al reconocimiento de la redención en Cristo.
