Se aferró al madero
de mi salvación;
como fiel Cordero
Él se entregó
hasta morir en esa cruz.
Pero todo no quedó así:
Descendió a los infiernos
para proclamar eternidad,
una Vida Nueva donde reinará.
Allí encontró a Adán,
su Padre y creación;
lo miró, le sonrió
y le dio su Libertad.
Y esta vez la muerte fracasó:
La tumba vacía está
de mi Señor y Dios;
el Hombre que renació
al Padre eterno va.
Allí esperará
a quien prefiere amar
y sabe, en su cruz,
morir y vivir por los demás.






Sobre esta canción
En pocas palabras, ¿de qué trata esta canción?
La canción describe el sacrificio de Jesús en la cruz como un acto de redención y salvación. Habla de su muerte, descenso a los infiernos para proclamar la vida eterna, y su resurrección, que venció a la muerte. La canción también evoca la liberación de Adán y la promesa de una vida nueva para quienes siguen el ejemplo de amor y sacrificio de Cristo.
¿En qué tiempo litúrgico es conveniente cantarla?
Esta canción es especialmente apropiada para el triduo pascual (particularmente para el Viernes Santo y Sábado Santo) y también para el tiempo de Pascua, ya que trata de la crucifixión, muerte, descenso a los infiernos, y resurrección de Jesús.
¿Para qué momento de la misa es adecuada?
Es ideal para el rito de comunión o como canto de meditación después de la comunión, ya que invita a reflexionar sobre el sacrificio de Cristo y la victoria sobre la muerte. También podría ser adecuada para la vigilia pascual durante el Sábado Santo.
