Recibe ¡oh Dios! el pan que te ofrecemos;
luego será el Cuerpo de Jesús.
También acepta nuestros sacrificios,
nuestra oración y nuestro corazón.
Recibe ¡oh Dios! el vino que ofrecemos;
luego será la Sangre de Jesús.
Recíbelos, Señor, por nuestras faltas,
por los que están -aquí- junto al altar,
por los cristianos vivos y difuntos,
por todo el mundo, por su salvación.






