Te ofrecemos, Señor, el pan. Pan de vida te harás y así,
juntos, podremos ser como hermanos, al fin.
Es el signo de amor que Vos nos pedís.
Este vino -que aquí está para que Vos, Señor, vivas-
es Bebida de luz para poder guiar
a los hombres que hoy buscan la verdad.
Con sincera humildad, Señor, queremos ofrendar amor,
alegría, dolor y -en nuestra pequeñez-
el cansancio también dejar a tus pies.






