Culpable soy, bien lo sé;
yo no merezco perdón.
Culpable soy, bien lo sé;
soy un pecador.
Por eso, hoy, vengo ante Ti
para implorar tu perdón;
compadécete de mí,
Hijo de Dios.
/¿Verdad, Dios mío,
que me perdonas?
¿Verdad, Dios mío,
que hoy abandonas
la oscura tumba
para decirme,
que olvidas las penas
que te hice sufrir?/(2)






