Junto a la Cruz de su Hijo
la Madre, llorando, se ve;
el dolor la ha crucificado,
el amor la tiene de pie.
/¡Quédate de pie…!
¡…de pie junto a Jesús
que tu Hijo sigue en la Cruz!/(2)
¡Cruz del lecho de los enfermos!
¡…de los niños sin un hogar!
¡Cruz del extranjero en su patria!
¡…del que sufre en soledad!
¡Cruz de la injusticia y miseria!
¡…de los marginados de hoy!
¡Cruz de tantas falsas promesas
y de la desesperación!
¡Cruz del abandono de amigos!
¡…del olvido y de la traición!
¡Cruz de la amenaza y del miedo!
¡…la tortura y la prisión!






Sobre esta canción
En pocas palabras, ¿de qué trata esta canción?
La canción resalta la presencia y el dolor de la Virgen María junto a la cruz de su Hijo, simbolizando el amor y la fortaleza en medio del sufrimiento. Además, menciona diversas «cruces» contemporáneas, como la enfermedad, la soledad, la injusticia y la traición, llamando a la empatía y solidaridad con quienes padecen estas situaciones.
¿En qué tiempo litúrgico es conveniente cantarla?
La canción es especialmente adecuada para el tiempo de Cuaresma y Semana Santa, ya que se centra en el sufrimiento de Jesús y la presencia de María en la crucifixión. También podría ser apropiada para celebraciones relacionadas con la Pasión de Cristo, como el Viernes Santo, o durante servicios que enfaticen el dolor y la esperanza en medio del sufrimiento.
