El Espíritu es como el viento:
sopla donde quiere y oyes su voz
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Hay que ser como hoja seca y dejarse llevar.
¡Espíritu Santo, /ven a nosotros!/(2).
¡Don del Amor, /ven a nosotros!/(2).
¡Fuente de la Gracia, /ven a nosotros!/(2).
¡Consolador, /ven a nosotros!/(2).
¡Santificador, /ven a nosotros!/(2).
¡Alma de la Iglesia, /ven a nosotros!/(2).
¡Ven Espíritu a nuestras almas;
quema nuestros corazones
con el fuego de tu Amor!
¡Ayúdanos a amarnos de verdad!
¡Haz del nuestro un pueblo santo
que viva en la unidad!
/¡Ven a nosotros, alégranos!
¡Haz que vivamos en el amor!/(6)






