Señor a Ti clamamos:
¡Envíanos tu Salvador!
Confiados esperamos
tu luz, tu vida y tu amor.
¡Ven oh Señor! ¡Danos tu paz!
Tu pueblo ansioso clama a Ti:
¡Socórrenos! ¡No tardes más!
Anhelos del Mesías
tu pueblo eleva en su cantar.
Tristeza es nuestra vida
vivida sin tu paz.
Recuerda tu promesa
y tu deseo de salvar.
Inmensa es la tristeza
de nuestro peregrinar.
La espera del Mesías
también nos viene a recordar
su última venida
en gloria y majestad.
