Señor, Tú me llamas
por mi nombre;
desde lejos, cada día,
Tú me llamas.
Señor,
Tú me ofreces una vida
santa y pura,
sin pecado ni maldad.
/Señor nada tengo para darte,
solo te ofrezco mi vida
para que la uses Tú./(2)
Señor, Tú me llamas
por mi nombre;
desde lejos, como siempre,
Tú me llamas.
Señor,
quiero ser un siervo útil
que anuncie
el mensaje de la cruz.






