Tarde de viernes santo;
ha muerto ya Jesús.
Tarde de pena y llanto
que destrozó una cruz.
Miras al Hijo muerto;
me miras luego a mí.
/Tú me lo diste en vida;
yo te lo doy así./(2)
¿Quién te cargó un madero?
¿Quién te obligó a subir?
¿Quién te clavó, Cordero?
¡Te condené a morir!
Aunque tu alma llora…,
llora junto a la cruz;
en tu dolor, Señora,
(tú) nos has dado luz.






Sobre esta canción
En pocas palabras, ¿de qué trata esta canción?
Este poema conmovedor reflexiona sobre el dolor y la pena experimentados en la tarde del Viernes Santo, recordando la muerte de Jesús en la cruz. Expresa un profundo sentido de culpa y arrepentimiento, reconociendo la responsabilidad en el sufrimiento de Cristo. La referencia a María, la madre de Jesús, quien sufre junto a la cruz de su Hijo, subraya el dolor compartido y la luz espiritual que proviene de este sacrificio.
¿En qué tiempo litúrgico es conveniente cantarla?
Esta canción parece ser adecuada para el tiempo litúrgico de la Cuaresma y específicamente para el Viernes Santo. Su temática de dolor, arrepentimiento y reflexión sobre la pasión y muerte de Jesús en la cruz encaja bien con el espíritu de ese día. También podría ser apropiada durante la Semana Santa en general, ya que evoca los sentimientos y la contemplación asociados con ese período litúrgico.
