Este es el momento de alegrar la mesa
con el vino y con el pan
que consagraremos y que ofreceremos:
el que hemos de comulgar.
Este es el momento de llegar confiados
a la mesa del altar
porque tu palabra vivificadora
nos acaba de llamar.
/Padre de Jesús bendice
lo que presentamos hoy.
Y que al preparar tu mesa
se renueve el gozo
de saber tu amor./(2)
Pan de nuestras vidas, pan de nuestras manos,
pan de nuestra juventud;
pan que hoy entregamos
-juntos como hermanos- en señal de gratitud.
Vino de la tierra, buena y generosa,
vino te ofrecemos hoy.
Lleva nuestras luchas, lleva nuestras penas,
lleva nuestra sed de amor.
